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Crónica de extinción de zombis Después de cinco años Aparecieron los zombis Con más fuerza que en lustros anteriores. Damián, el colosal, afectado por la indiferencia de los números, ataca a los otros grupos de zombis que le llevan la delantera, sin darse cuenta de la convocatoria de chamanes que han hecho los olvidados de la alianza de su propiedad, para limpiarse de sus malas vibras. El esfuerzo inicial de los rezos y exhortaciones ha sido inútil a pesar de estar juntos en las celebraciones vistosas de las fraternidades. Hasta que encontraron la fórmula en ellos mismos. La estrategia a seguir tiene tres pasos: Primero, mostrar indiferencia  a los cantos de sirena de Damián. Segundo, deshacer el séquito de zombis que salen, a pedido de la televisión, hablando de dios y las buenas costumbres, disfrazados con máscaras de moralinas celestiales. Tercero: dejar el asunto a cargo de la soledad, que se encargará de limpiar los últimos vestigios de la ba...
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Reloj B Después de pensar varios días, Fernando decidió parar el tiempo. Su núcleo neurobiológico de esperanza, paciencia y sentido de vida había caído por los suelos. El vaso de su tolerancia fue colmado por la enajenación de mucha gente sensible a las flores y aromas de redención instantánea, ofrecida por los viejos chamanes del realismo político en pleno período de promesas electorales. Para lograr su cometido de parar su tiempo tenía a su favor una larga experiencia de coleccionista de relojes, pero sintió que su decisión haría más difícil su tarea al comprobar que, suspender la vida de ochenta y siete relojes de todos los tamaños y tecnologías distribuidos en su casa, no era una cosa sencilla. Estaba molesto en su yo íntimo y, como suele suceder, con mayor debilidad al ver los hechos con un solo ojo, al extremo de no diferenciar la vida de la muerte. Primero optó por ir en busca de su reloj holográfico de primera generación. Le bastó cortar la fuente de energía...
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Tanto por ciento Llegó al ciber café en hora punta del anochecer. El encuentro fue pactado el día anterior luego que un amigo la etiquetó en el Facebook. Después de doce largos años sin saber nada o muy poco,  ella apareció con las primeras luces de la noche, vestida de verano y con olor de baño cítrico reciente que se expandió con sutileza en los abrazos y besos nerviosos. -         Estás igualita… -         Tú también mi niño…parece que los años no pasan por ti. -         Son tus ojos generosos... Me enteré por tu hermana, hace más o menos tres años, de tu viaje a Europa. Ingresaron a  la cafetería. Se pusieron en la fila para hacer sus pedidos y siguieron conversando: -         He estado un año en Grecia y casi diez años en España. He regresado, mi niño, porque  las cosas solo mejoran un pelín en España desp...
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¿QUIÉN SABE? A todos los que se encuentran unidos Por el corazón de los años maravillosos de todas las  provincias ¿Quién sabe Si al llegar los instantes De las últimas muertes Nos encontrarán con sonrisas amplias En silencio c on el mejor de los gestos vitales? Quizá sabemos Que estaremos contentos en el inicio de las nuevas vidas que nos corresponda Repartidos como polvo cósmico de micro estrellas adquiriendo nuevas formas ¿Quién sabe Si al llegar los estallidos de la primera vida posterior con forma de luciérnagas Inventaremos nuevas memorias de esporas o anfibios en el agua De hierbas del campo o quizá de geranios rojos intensos? Quizá sabemos Que nuestra energía será envuelta en papeles de regalos para la fiesta de la vida En busca del tiempo necesario para iniciar otras trayectorias de luces En la que podremos dibujarnos todos juntos a nuestra imagen y semejanza. Martín Mendo Enero 2016 Imágenes Google: ireneluedic...
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El lápiz perdido Un niño acompañado de su madre, sin quererlo, dejó caer de su bolsillo un lápiz nuevo cuando  iba a su escuela, a una hora de camino, como todas las mañanas. Ya debe haberse dado cuenta del placer que ha perdido al no poder estrenar su lápiz. Anoche nomás, ansioso le había sacado punta con su tarjador hasta dejar la punta reluciente como una espada. Quién sabe si a estas horas la frustración haya sido mitigada por la promesa de la mamá de comprar otro lápiz hoy mismo o por el préstamo de un lápiz usado de algún compañero que acostumbra a tener varios en su mochila.  Entre tanto, su padre ignora lo sucedido, concentrado en el cuidado de los cultivos de hortalizas y de la limpieza de la casa hacienda antes que lleguen sus moradores a pasar el fin de semana.  Esa misma mañana encontré el lápiz cuando parecía dormir entre las pequeñas piedras humedecidas por la garúa de un amanecer de invierno. En el camino rural, poco transitado, alguna...
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Luces y sombras ¿Qué es la vida? Un frenesí.  ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son. Pedro Calderón de la Barca La sombra no existe; lo que llamas sombra es la luz que no ves. Henri Barbusse Cordura La plata crece, la vida se achica. La desigualdad es pan en la mesa. La lluvia cae en techos y cabezas desnudas. La alquimia convierte la locura en cordura. Las tiendas abren 24 horas durante las fiestas. Hay más clientes que personas. El orden ajeno, que he visto a la luz, camina rápido entre colores rutilantes. El dinero ha invertido en su propia liturgia mientras la vida se achica. Chaise longue El bosque de molles costeños ya no existe. La sombra acogedora en un mediodía de sol dibujado por la historia se fue con el bosque llevada de la mano por el viento. Hoy las sombras bajo el techo de polipropileno es habitado por una larga parrilla de asados ausentes, jun...
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Pintura de Marianita Chávarry Martinez Encuentro en el bosque Todo hizo creer que Angelito Cueto llegó al pueblo una noche inmensa en medio de un circo de temporada de fiestas patrias. Nadie sabe por qué decidió quedarse y dejar que el circo siguiera su ruta trashumante en busca de otros pueblos.  En algún momento vecinos lenguaraces soltaron sin fundamento que el recién quedado era un migrante de Congo belga. En medio de las tinieblas de su procedencia Angelito fue haciéndose sitio como si fuera una pincelada amable en el cuadro de vida local.  Trabajó en humildes oficios convocado por sus músculos y obediencia serena. Algunas generaciones de niños lo vieron jalando una carretilla de reparto de baterías  de automotores, recargadas en el negocio de la familia Subauste, usadas para hacer funcionar a los potentes radios de tubos  e inmortales refrigeradoras de aquella época de dependencias ingenuas del país frente al olor de lo extranjero. Caminaba vestido d...