Celebración de lo absurdo La realidad tiene dos caras como todas las cosas: Una visible, de autobombos de virginidades propias y democracias hambrientas; otra, invisible y escondida, con esencia pura de insensateces, de desastres sociales que huelen a protesta contra los delirios de la codicia humana. Ambas caras existen conviviendo con la mirada romántica y apaciguada de la gente desprevenida que les gusta el fútbol como fuente de realizaciones humanas y adoran los meme-poemas cada vez más pequeños para la fácil lectura, llenos de miel y de sensibilidades egoístas, con reducidas expectativas de la historia y del futuro. A tono con los tiempos, para el futbol los desprevenidos salen de las cuevas de sus soledades a ser espectadores activos, para la poesía se encierran en sí mismos y viven sus desgarros y martirologios en busca de los bálsamos de mercancías espirituales, con gotas falsificadas de filosofía de oriente y mares de bendiciones. Con piel hecha jirone...