Cotidianas


Diente por moneda

Como estaba previsto por Alonso, la moneda dejada por el ratón amaneció en un rincón visible del dormitorio. A las siete de la mañana Malena despertó con curiosidad irrefrenable y revisó el rincón de la sorpresa anunciada. Al ver la moneda a cambio de su primer diente caído sintió una inmensa alegría que desapareció en segundos, interrumpida de súbito por una intensa preocupación alimentada por sus nacientes desconfianzas. Imaginó que la moneda no era por el diente, sino por el pago de alquiler de un nuevo escondrijo. Desde ese momento decidió dormir siempre con la boca cerrada. 


Ratón

En la pieza de la casa, en la que permanecía la mayor parte del día, Giuseppe quiso aprender a manejar el interné recientemente instalado por su único hijo. Quería comunicarse con los jubilados de su familia y los compañeros de su promoción “Almirante Grau: Gloria y Honor”. La ilusión le duró poco cuando vio que el ratón de la computadora ya tenía preparada su fuga por los agujeros más pequeños de la vida.

Martín Mendo
Abril 2014

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