Los caminos del destino Las conversaciones entre amigos suelen ser de recuerdos de la infancia, Contentos por el reencuentro en medio de un escenario de aguas frescas de manantiales de un bosque de pinos que conocemos. Brillan los ojos con imágenes de barrio, de juegos extinguidos, de campeonatos de fulbito en los que brindábamos la vida. Ahora sentados sobre las canas de la misma banca, del mismo parque, del mismo pueblo, sentimos el alivio del viento lento del mediodía. Reverdecidos hablamos sin parar de libros leídos con inocencia y ternura. Recordamos al Readers Digest, a Mecánica Popular, a Los Miserables de Víctor Hugo, entre otros que estaban a nuestro alcance. Alguien menciona los libros que compró a los doce años, en la feria dominical en el suelo de la calle principal del pueblo. Aún quedan en la memoria las primeras lecciones teóricas de un manual de sexología, de El origen de las profesiones de Spencer y de los poemas de José Santos Chocano, el...
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Filas
Filas La vida es lo más grande: perderla es perder todo. Bertold Bretch Hoy me he levantado más alegre que otros días Con ganas de arreglar mis ajadas limitaciones A las pobres las he puesto en fila india En el patio soleado debajo de las buganvilias He acariciado sus cabezas gachas Con manos lentas llenas de perdones y cariños Pero la fila reparadora me hizo recordar Tiempos de filas europeas para hornos nazis Por su lado las filas peruanas en las madrugadas Me trajo a la memoria los desabastecimientos Así como las filas tristes en largos pasillos De hospitales de descarte de carne y huesos Las filas y filas en los paraderos de autobuses Dedicados a las mujeres y hombres de a pie Las filas para las ánforas de las vanas ilusiones Cada cinco años en clima de promesas y mentiras Por eso he dejado mis limitaciones tranquilas Para que respiren la brisa fresca del mar cercano Y me he puesto serio a pensar en la mudez Esco...
Campaña nacional contra la mudez A veces, cuando los huaycos se deslizan como víboras desde los cerros, dan ganas de quedarse mudo como un hongo, en evasivo silencio para escuchar solo trinos de pájaros en las madrugadas y caídas cadenciosas de las hojas de los árboles. Pero los hongos son hongos ¿Y nosotros que somos? ¿Qué somos cuando también nos quedamos mudos y pasan auroras y crepúsculos y seguimos mudos? En los hongos se insensibilizan los sentimientos. Ya lo sé, pero en nosotros la vida debe cambiar de cuajo hasta por vergüenza ajena, con la misma fuerza de las lluvias de la selva frente a los incendios de bosques. Sin embargo, ocurre que nos dicen y nos jalan. Nos avientan, nos pisan los dedos y nos cansan los dueños del país con sus hurtos y sus cuerpos falsos. Pero hasta ahora muchos seguimos mudos. Inmutablemente mudos. Es tiempo de indignarse ante la podredumbre engastada en la piedra despreciable de la corrupción cotidiana de los poderosos. Es hora d...
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